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Afilando el hacha – Claves para evaluar nuestro año

A la hora de encarar un nuevo desafío se me viene un pensamiento muy común de la formación en Administración que tengo: “El éxito o el fracaso de cualquier proyecto está determinado en buena medida, por su grado de evaluación”.

A lo largo de nuestra vida nos podemos encontrar teniendo resultados que son desfavorables, o sencillamente mediocres para las cosas que emprendemos, y puedo asegurar que no siempre es la falta de información, de recursos o ideas la causa de esos resultados, sino la carencia en la evaluación de los procesos que vivimos. Quizás sea hora de “afilar el hacha”, es decir, arreglar y hacer un análisis de nuestra herramienta de trabajo para mejorarla, de manera que podamos rendir y producir mejor. Por esta razón, este año que está cerrando brinda el contexto ideal para que cada uno de nosotros podamos ir haciendo reflexiones finales que nos permitan decidir con claridad y tener una visión más amplia para encarar el 2016. En nuestro crecimiento personal no solo se trata de las respuestas que encontramos sino de la profundidad de las preguntas que nos hacemos. Por eso mismo, vamos a pasar por tres preguntas que nos ayudaran en este proceso de afilar el hacha.

¿Estoy siguiendo a mi corazón?

Este momento de transición puede ser una gran oportunidad de relevar la fuente de mis acciones. Cada uno de nosotros transita esta vida tomando decisiones y eligiendo caminos para recorrer, algunas más determinantes que otras, esto es común a todos. El punto es que nuestro paso por esta tierra es limitado y tomarnos unos días a pensar cómo vamos a vivir el resto puede ser una de esas grandes decisiones a tomar en este momento. Es por eso que la primera pregunta para disparar la reflexión va a ser ¿estoy siguiendo a mi corazón?

El antropólogo y escritor peruano Carlos Castaneda comparte lo siguiente: “Contempla cada camino de cerca, entonces hazte esta pregunta crucial: ¿me lleva el corazón por esta ruta? Si lo hace, entonces el camino es bueno. Si no es así, es inútil.” Seguir lo que nos dicta nuestro corazón puede sonar trillado, sin embargo la simpleza de este pensamiento no excluye su profundidad. Es importante poder vislumbrar que somos únicos e irrepetibles, lo cual nos lleva a la siguiente conclusión: somos diferentes.

A lo largo de nuestra vida podemos pasar por problemas comunes al resto de las personas en el mundo, sean de índole familiar, económica, educativa, laboral, entre otros. Sin embargo la forma de afrontarlos y de superar cada uno de los desafíos que se nos presentan están directamente relacionados con nuestra forma de ser. Y en la medida que podamos ir encontrando las formas de acoplar en cada área que transitemos, nuestro llamado interior, estaremos en una situación mucho más favorable para sobrellevar los problemas, aprovechar las oportunidades e incluso disfrutar de todo este proceso. Es muy difícil dar lo mejor de nosotros en algo que no disfrutamos, por lo cual seguir a nuestro corazón puede ser una buena vara para ir eligiendo los cambios y experiencias que nos gustaría vivir en este ciclo que comienza.

¿Estoy convirtiendo las experiencias en aprendizaje?

Vivir experiencias sean buenas o sean malas es algo por lo que todas las personas que estamos esta vida hacemos. Vivir experiencias es algo inevitable pero aprender de ellas es algo opcional. No es lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo que nos sucede reza la famosa frase de Aldous Huxley.  Esta etapa de transición puede sernos de gran utilidad, no solo porque podemos evaluar lo que vamos a hacer, sino también porque podemos aprender de lo que ya nos pasó y empezar el año un escalón más arriba en nuestro nivel de crecimiento personal.

En mi caso personal, elijo organizar mi vida en grandes áreas, ya sea familia, trabajo, estudio, etc. Y en cada una de ellas vuelco las experiencias gratificantes y las que no lo fueron tanto. De esta manera lo que hago es poner a la vista las experiencias más grandes que viví a lo largo del año y pienso en aquellas que me gustaría repetir o estimular y aquellas que quisiera evitar. Muchas cosas no las puedo separar en áreas o sencillamente fueron experiencias irrepetibles, sin embargo este ejercicio me ayuda a poner todo en perspectiva. Me permite ver que en el año me sucedieron cosas que me gustaron y algunas otras que hubiese querido evitar, sin embargo siempre tengo de ambos tipos en la hoja, y es bueno eso, ya que en ocasiones las personas tienden a catalogar un año como “malo” por las emociones del momento o por ciertos eventos que no les gustaron. El ejercicio no se trata de poner un rotulo o una calificación, sino más bien brindar la posibilidad de ver las oportunidades para crecer. Aquellas cosas que me gustaría explotar y aquellas en las cuales veo que tengo que madurar y seguir creciendo para no volver a repetir. Como diría el novelista estadounidense Henry Miller “Si tú llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, vas a crecer vigoroso y feliz, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias”. De esta sencilla manera estamos aprovechando al máximo lo vivido y preparando nuestro ser para vivir todo lo que el 2016 nos traerá.

¿Me estoy tomando el tiempo de dar gracias?

En tercer lugar pensemos en la gratitud. Dar gracias a quien nos ayuda a seguir es darle valor e importancia. No hablamos de una acción protocolar o un mandato familiar que tenemos desde pequeños, sino algo más. Cuando somos capaces de dar un sincero agradecimiento estamos enalteciendo a quien lo recibe y para nosotros mismos es un signo que en el cual reconocemos que necesitamos de otros, y ese es un gran paso en la consciencia que debemos tener de nuestros límites. Así que un consejo que podemos seguir es el que reza el proverbio chino: “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”

Pensemos en las veces que nos hubiese gustado que nos den las gracias y en las veces que pasamos por alto hacerlo nosotros. Nunca es tarde, por lo cual si hay alguien que quedo sin esa muestra de gratitud de tu parte, es un buen momento para hacerlo. El humorista Will Roger enseña: «Demos gracias a los hombres y a las mujeres que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer a nuestros espíritus”. En este cierre de año, es tiempo de hacer florecer jardines.

Estas preguntas buscan disparar reflexiones que nos ayuden a seguir afilando el hacha, de manera que podamos estar un pasito más avanzado en nuestro camino personal. El poeta y dramaturgo inglés Alfred Tennyson dice: “Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”.  No importa si recién estas empezando a tomar tus grandes decisiones, si ya tomaste varias de ellas o estas cerrando tu estadía en este plano. Todavía nuestra mejor melodía esta por tocarse y este año que inicia puede ser una gran oportunidad para lucir una versión, todavía mejor, de nosotros mismos.



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