Claves para crear un ambiente estimulante en el equipo

Liderazgo Inteligente: Claves para crear un ambiente estimulante en el equipo

Herb Kelleher fue designado uno de los mejores líderes de Estados Unidos por la revista Fortune al ser capaz de llevar a su empresa, Southwest Airline, a ser la más rentable y eficiente del país. Una vez le preguntaron si el temía perder el control de la organización, a lo que él respondió

“Jamás había tenido el control ni lo quería. Si creas un entorno donde las personas participen de verdad, no necesitas control. Saben lo que debe hacerse y lo hacen. La necesidad de mecanismos de control es inversamente proporcional al compromiso voluntario de tus empleados en defensa de la causa común.” 

Personalmente me identifico con esta filosofía de liderazgo, estoy de buen grado en concordancia con este pensamiento, el control no es un mal concepto, pero en el área de relaciones humanas y vínculos emocionales, puede ser perjudicial si este no es abordado en una medida adecuada. He aprendido que cada persona que llega a un equipo necesita al menos dos cosas: Poder y Propiedad.

El poder se refleja en todas aquellas cosas que nos permiten estimular nuestra creatividad, método y toma de decisiones sobre las tareas y objetivos que se nos asignan. Es la libertad para elegir el rumbo por el cual llegaremos al objetivo que se nos plantea. La propiedad, por otro lado, es lo referente a nuestra necesidad de sentirnos parte. Todos buscamos en mayor o menor medida un sentido de pertenencia al momento de integrarnos a un grupo, algo por lo cual nos identifiquen, un rol específico dentro del equipo, asignaciones especiales o reconocimiento individual por los aportes colectivos.

Si una persona adquiere la investidura de poder y el sentido de propiedad dentro del grupo de trabajo, está situada en una posición muy favorable para el potencial desarrollo de todas sus habilidades. Cuando nos sentimos emocionalmente sanos y tenemos un cierto grado de estabilidad en los lugares en los cuales nos desempeñamos, logramos una disposición ventajosa para asumir más riesgos y lanzarnos en la búsqueda de resultados aún más trascendentes. Crear una cultura de formación y delegación paga grandes dividendos a la hora del desempeño y el clima de trabajo. Kelleher  comparte:

“El hecho que yo no pueda saber todo lo que ocurre genera una ventaja competitiva. La libertad, la informalidad y el intercambio del que gozan nuestros empleados les permiten defender el interés de la empresa. Por ejemplo, cuando la competencia empezó a exigir millones de dólares al año para permitirnos usar los sistemas de reservas de sus agentes, me negué y decidí desarrollar un sistema electrónico, carente de boletos, para evitar que los agentes de viaje tuvieran que escribir los pasajes de Southwest y fuéramos rehenes de las redes de distribución de nuestros competidores. Resulto que empleados de diversos departamentos ya se habían reunido y previsto esta contingencia. De hecho, empezaron a aplicar el nuevo sistema sin que yo o el resto de los altos funcionarios lo supiéramos. Este tipo de iniciativa solo es posible cuando los empleados saben que nuestro éxito depende de ellos, no de mi”

Cuando en la cultura de la confianza, el poder y la propiedad se desarrolla el equipo, las soluciones y los progresos surgen naturalmente. Ese es el impacto de un ambiente estimulante.



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